Un mensaje aceptable de correo electrónico se define como todo aquel que posea un propósito claro, buena estructura y protección adecuada. Pero sobre todo, un buen mensaje debe estar escrito con sentido común y sacar el máximo partido a lo que ofrece el e-mail. Debe aprovechar su facilidad de acceso, su velocidad y su capacidad para distribuir información con eficacia1. .
Pero, ¿qué sucede cuando el correo electrónico se convierte en algo más que una herramienta de trabajo?
Algunos e-mails pueden catalogarse como innecesarios, a esto lo denominamos “spam” (correo electrónico basura). En ocasiones, las personas enviamos bromas, predicciones, cuestionarios, mensajes con diversos fines, entre otras cosas. Estos correos se denominan cadenas o en inglés forwards2. .
Estos e-mails generalmente tienen el mismo formato que consta de un 'gancho o anzuelo', una amenaza y una petición. La mayoría explota los buenos sentimientos de las personas, su avaricia o sus supersticiones y, claro está, su ignorancia como usuarios. Al final de la carta se le pide al usuario que reenvíe el mensaje a “x” número de contactos. Los forwards pueden clasificarse en diversos tipos. A continuación profundizaremos en algunos de ellos.
Las cadenas de la suerte son aquellas que suelen prometer fortuna a quien redistribuye el mensaje y desgracias a la persona que "rompe la cadena", es decir a aquel que no comparte el mensaje.
Los chistes, tal vez los más comunes, incluyen al final frases como "cuéntaselo a x amigos" o "haz reír a otro amigo", con lo cual se pretende convertir el mensaje en una cadena.
Por otro lado, están los hoaxes, que son engaños. Por ejemplo, anuncios de falsos virus, es decir, correos electrónicos en los cuales se informa de un virus maligno, que en realidad no es cierto. Son del tipo: "no aceptes un correo con el asunto tal" o "no admitas al contacto cual".
Los mensajes espirituales, religiosos o de superación personal, que invitan a compartir un texto sólo porque puede ayudar al destinatario a ser más feliz. Contienen citas alentadoras, vivencias, oraciones, entre otras cosas.
Por último, los premios, que son los mensajes que indican que alguna empresa está ofreciendo galardones, bien a través de una rifa o a la totalidad de los remitentes que figuren en la cadena.
Si bien los forwards constituyen un medio de entretenimiento, estos también suponen un gasto considerable para el receptor. Pues no sólo implican tiempo perdido, sino que además distraen la mente de las situaciones que en realidad ameritan importancia. Personalmente, estoy de acuerdo con el dicho “Nada es bueno en exageración”.