lunes, 6 de agosto de 2007

Y si alguna vez.. solo una..

Lo interesante de la vida no es cuando ni por qué la vives, no son las palabras que vienen y van ni lo monótono de un quehacer diario. No está en las inmensas cosas que se observan y en lo impactante que a veces suelen ser. Tampoco sale en diarios, televisión ni en noticias. Nunca lo verás atravesar entre un gentío, aparecer en momentos esperados o justo en tus narices, pero seguramente (y lo digo con seguridad), sí lo encontrarás en la sonrisa de un niño, en la armoniosa orquesta que se ensambla en la naturaleza o en un simple gesto, un pequeño momento, una palabra menuda…


Porque ciertas son las cosas que vivimos, hechos son…, reales son los problemas con los que coexistimos, medios de aprendizaje son…, pero raro es lo que nos queda y al final, no importa el precio, siempre guardaremos en el corazón.


Alguna vez, talvez en uno de mis tantos problemas, consideré el mundo de una perspectiva un tanto abstracta. Todo me parecía patas arriba, nada cuadraba…, inclusive los colores se alternaban el uno con el otro, blanco con negro, negro con blanco… Hoy en día puedo decir que mi mundo nunca ha estado más patas arriba y nunca, nunca, ha tenido tanto sentido.


Entendí que con lo rutinario sólo lograba dar un paso más atrás en mi camino, comprendí que el perfeccionismo en todo el sentido de la palabra te lleva muchas veces al perfeccionismo de tus errores y más que nada aprendí a valorar las cosas pequeñas que nos da la vida, esos detalles que parecen desapercibidos, pero que realmente ahora con gran orgullo puedo expresar lo muy feliz que me han hecho.


Como una vez escuché de alguien, “La vida es un racimo de antojos”, y saben que, tiene toda la razón. Es como una canasta de dulces en donde sólo te toca meter la mano y…, bueno, esperar a ver que te toca, no? Nada lo tenemos totalmente comprado y nada es siempre un hecho, nada es verdad un 100% y al final todo lo oculto se descubre… Pero algo muy cierto es que deberíamos aprender a vivir, y hacerlo al máximo, porque cierto es, nadie nos quita lo vivido y cada experiencia es única.


Talvez si no hubiera sido por cada golpe, por cada tropiezo, no seriamos lo que somos ahora, y talvez sino se nos hubiera quitado eso que una vez nos costó tanto conseguir o eso por lo que llorábamos todas las noches…, una persona no se hubiera regocijado de tal manera…, de tal forma que lágrimas de rocío inundando su rostro expresarían lo que las palabras no alcanzan. Dios sabe porqué hace las cosas.


Entonces, éste pequeño pensamiento es sólo una invitación, una invitación para darnos cuenta de todo aquello que a veces nos parece tan normal, pero en el fondo es tan fuera de este contexto, tan extraordinario y maravilloso que estoy segura, con un poco de perspicacia y pecando de curiosidad, será más fácil de notar…, y así puede ser, y digo puede ser porque nunca se sabe, que ojala volvamos a confundir el blanco con el negro, el negro con el blanco…



Cristina María Guerrero Pat*

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